

El musical es un género que necesita de la complicidad del público, y si este no es especialmente seguidor de este tipo de historias suele resultar un tanto pesado. Por ejemplo El fantasma de la ópera, mientras que a algunos nos parece un espectáculo con fuerza y de gran belleza, a otros, comprensiblemente, les parece un tostón insufrible de tres horas (vamos, lo que sentí cuando intenté ver Cats en este mismo teatro una temporada atrás). Con Los productores eso no sucede. El ritmo narrativo, las canciones y los gags no te dejan moverte del asiento hasta que llega el intermedio. Compararlo con la versión de Londres, o inculo con la película, sería injusto, no por que aquí sea peor espectáculo (que no lo es) sino por que el teatro en el que aquí se representa (y uno de los mejores de Madrid para esos eventos) viene a ser la mitad del londinense, lo que acarrea alguna pequeña diferencia.
Aún no he leído críticas "oficiales", y ni falta que hace. El reparto es excelente. Santiago Segura y José Mota se entregan hasta el último segundo, se ve que han trabajado los personajes y lo viven, hay química. A ellos y a los mencionados Ángel Ruíz y Miguel del Arco se unen otros actores como Dulcinea Juárez o Fernando Albizu, como Ulla (que en cine interpretó Uma Thurman) y Franz Liebkind respectivamente.
Más que recomendable obra que esta noche llega oficialmente al teatro Coliseum de Madrid. Será un éxito.
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